El
romero (Rosmarinus officinalis), es una planta que pertenece a la familia de las labiadas y que puede llegar a medir hasta dos metros de altura. Es un arbusto resistente con tallos ramificados y hojas pequeñas, duras, finas y alargadas como agujas (acicular) que dan mucho aroma, siendo éste uno de los motivos por el cual es muy conocido. Su aroma intenso se debe a un alto contenido de esencias y aceites volátiles que contiene.
Crece en forma natural en casi todos los lugares de la Península Ibérica, en muchos países de la costa Mediterránea y se dan algunas de sus variedades en Sudamérica.
Igualmente se puede cultivar perfectamente en maceta la que se irá cambiando de tamaño de acuerdo al crecimiento de la misma.
Donde se encuentre plantado es imprescindible que tenga un excelente drenaje, tierra arenosa (por eso su crecimiento se ve favorecido cerca del mar) y un suelo limoso que da como resultado un aumento de su aroma. Para lograr esto se le agrega tierra lima de jardín o cáscara de
huevo pulverizada.
Durante el verano se le puede hacer dos a tres podas.
Es un arbusto sumamente bonito formado por abundantes tallos que se cubren de infinidad de hojas.
Existen diversas variedades.
Durante la primavera y verano se llenan de flores que varían de tonalidad de acuerdo a la variedad, yendo desde el blanco al azul pasando por varios tonos rosáceos.
Resultan muy decorativas además de desprender un aroma muy agradable, por eso es tan común encontrarlos en jardines como planta ornamental.
Le gusta el sol y durante el verano se le debe regar a menudo.
Si se poda después de su floración se estimula más el crecimiento de sus ramas.
Al segundo año su tallo se vuelve leñoso y duro.
Sus
semillas son diminutas y oleosas, de color marrón claro cuya función es la de propagar la especie.
Sus ramas si se queman desprenden un humo aromático.
Para conservar sus hojas, primero se secan en una rama cortada y luego se retiran y se envasan en frascos de vidrio bien cerrados.
Usos del romero.
En las comidas. Para aromatizar las comidas se utilizan solo sus hojas que se pueden emplear en cazuelas, croquetas, tortillas, masas de pan, el agua de cocción de las pastas, para cocinar legumbres etc.
Muy adecuado para dar sabor y aromatizar
vinagres y aceites con solo introducir una ramita fresca dentro del envase donde está el contenido. Se deja unos días macerando y luego se retira.
El romero es el ingrediente principal de la clásica mezcla de hierbas secas conocida como provenzal muy empleada en la cocina de esa región de Francia.
Como cosmético. Posee un aceite esencial, volátil que una vez destilado es utilizado para la fabricación de champúes, agua de colonia y jabones. Se emplean sus hojas secas o frescas para inhalaciones que estimulan la circulación sanguínea facial.
Uso medicinal. Favorece la circulación y es un remedio contra el endurecimiento arterial.
Tomado como infusión tres veces al día ayuda en depresiones leves, jaquecas y cefaleas.
También se usa la infusión de hojas y flores como estimulante así como para los nervios y para eliminar los gases del tubo digestivo.
Aconsejado para afecciones de riñones, estómago y congestión de hígado.
Ayuda también a combatir la flatulencia.
Para golpes y contusiones se emplea en forma de tintura.
Con las flores se logra un aceite que se aplica para fricciones y masajes.
Otros usos. Antiguamente el romero se utilizaba como fin ornamental siendo empleado también en las bodas para decorar Iglesias y también para adornar la cabeza de los novios.
Tiene una gran virtud y es la de ayudar a alejar las plagas.
Donde esté el romero las plantas que lo rodean se ven protegidas.
Sus ramas recién sacadas perfuman el ambiente, ahuyentan insectos y es muy eficaz como antipolilla.
Fumigar con una infusión de romero purifica el ambiente.
Por todas estas cualidades y por muchas más, bien vale la pena poder contar con él en nuestra huerta o jardín.